y cuando todo el mundo se iba y nos quedábamos los dos entre vasos vacíos y ceniceros sucios, qué hermoso era saber que estabas ahí como un remanso, sola conmigo al borde de la noche, y que durabas, eras más que el tiempo, eras la que no se iba porque una misma almohada y una misma tibieza iba a llamarnos otra vez a despertar al nuevo día, juntos, riendo, despeinados.
''con un grafo ella escribe en las paredes <resistir>, bufanda rojinegra por la espalda, minifalda, anaclara. (...) nunca encuentra porque busca siempre el modo de no hallar, aunque sabe que lo nuevo se conquista, anarquista, anaclara.''